Un espacio seguro para entender, expresar y crecer
La adolescencia es una etapa de grandes cambios: en el cuerpo, en la forma de pensar y en la manera de relacionarse con los demás. A veces esos cambios pueden sentirse como un torbellino de emociones difíciles de manejar.
Ansiedad, tristeza, irritabilidad, falta de motivación, conflictos familiares o problemas en el colegio pueden ser señales de que algo necesita atención.
La terapia no es solo "para quien está mal": es un lugar donde el adolescente puede entenderse mejor, aprender a manejar sus emociones y encontrar maneras más sanas de comunicarse y relacionarse.
Mi objetivo es que cada chico o chica se sienta comprendido, escuchado y respetado, sin juicios ni etiquetas.
Desde el primer encuentro, busco crear un espacio de confianza donde el adolescente pueda hablar sin miedo a ser juzgado.
No trabajamos desde sermones ni largas conversaciones vacías, sino con objetivos claros y estrategias concretas para generar cambios reales.
En la primera sesión conoceré la situación en profundidad y definiremos juntos los objetivos del proceso.
Cada encuentro estará diseñado para romper los patrones que alimentan el malestar —ya sea ansiedad, baja autoestima, conflictos familiares o dificultades sociales—.
La Terapia Breve Estratégica se adapta muy bien a los adolescentes: es práctica, respetuosa y centrada en soluciones. En pocas sesiones se pueden ver cambios visibles en la conducta y el bienestar emocional.
"El adolescente no necesita que le digan lo que tiene que hacer, sino que alguien le ayude a descubrir cómo hacerlo."
Psicóloga Ana Titos García
"La adolescencia es una oportunidad de crecimiento, no un problema que resolver."
Comprendemos la situación actual y acordamos objetivos concretos con el adolescente y su familia.
Creamos un entorno de confianza donde pueda hablar libremente de lo que siente y piensa.
Aprende recursos específicos para manejar la ansiedad, la frustración o los conflictos.
Trabajamos para cambiar creencias y formas de pensar que generan sufrimiento o bloqueo.
Fomentamos el diálogo respetuoso y la comprensión mutua entre padres e hijos.
Se refuerzan los avances y se construyen hábitos emocionales saludables para el futuro.
"Mi hijo estaba muy desmotivado y apenas hablaba con nosotros. En pocas sesiones con Ana empezó a expresarse, a entender lo que sentía y a recuperar la confianza. La terapia fue un antes y un después en casa."
La terapia breve estratégica realmente funciona con adolescentes. Te da esperanza cuando más la necesitas.
Es recomendable acudir a terapia cuando:
Buscar ayuda a tiempo puede prevenir problemas mayores y fortalecer el vínculo familiar.